Las piernas, tobillos o pies hinchados —llamados retención de líquidos— son frecuentes y a menudo inofensivos, por ejemplo después de estar mucho tiempo sentado o de pie en días calurosos. Sin embargo, también pueden ser una señal de que las venas, el corazón, los riñones o los vasos linfáticos no están funcionando de manera óptima. Si está afectado uno o ambos lados, la rapidez con que aparece la hinchazón y qué síntomas acompañantes existen ayuda a determinar la causa.
Posibles causas
Insuficiencia venosa
Una función reducida de las venas de las piernas es una causa muy frecuente. La hinchazón suele aparecer en ambos lados, aumenta a lo largo del día y mejora al elevar las piernas.
Causas cardíacas, renales o hepáticas
Cuando el corazón, los riñones o el hígado no funcionan de manera óptima, puede acumularse líquido en los tejidos. Estos edemas suelen ser bilaterales y se evalúan médicamente mediante análisis de sangre y ecografías.
Trastorno del drenaje linfático
Si el drenaje linfático está alterado, se acumula líquido en los tejidos, frecuentemente en una pierna o un brazo. Esta forma se investiga de manera específica y se trata con medidas de drenaje.
Otros desencadenantes
También estar mucho tiempo sentado o de pie, el calor, el embarazo o determinados medicamentos pueden provocar retención de líquidos de forma temporal. Estas causas se tienen en cuenta durante la consulta.
Trombosis venosa
Una trombosis en una vena profunda de la pierna provoca una hinchazón generalmente unilateral, a menudo dolorosa, en ocasiones con calor, sensación de tensión y coloración azulada. Debe ser evaluada por un médico el mismo día, ya que el coágulo puede desprenderse y provocar una embolia pulmonar.

Pasos típicos en la consulta médica
- 1El médico preguntará desde cuándo y cómo aparece la hinchazón, si está afectado uno o ambos lados y qué síntomas acompañantes existen. Se examinan las piernas, la piel y el pulso, y se presiona la piel para comprobar si se forma un hundimiento.
- 2Según la sospecha diagnóstica, se realizan una medición de la presión arterial, un ECG, un análisis de sangre (entre otros, valores renales y cardíacos) y una ecografía de las venas o del corazón.
- 3El seguimiento posterior depende de la causa y se coordina a través del médico de cabecera o de cardiología; en caso de problemas venosos o linfáticos se aplican medidas de drenaje.
Qué puede hacer usted mismo
- Elevar las piernas varias veces al día para que el líquido pueda drenar mejor.
- Mantenerse en movimiento: caminar con regularidad y realizar ejercicios ligeros con los pies activa la bomba muscular de las pantorrillas.
- Interrumpir los períodos largos e ininterrumpidos sentado o de pie y mover las piernas entre medias.
- Cuidar una alimentación equilibrada, más bien baja en sal, y mantener un peso saludable — esto alivia las venas y la circulación.
Una hinchazón repentina y unilateral con dolor o sensación de tensión en la pantorrilla debe consultarse el mismo día con la médica (sospecha de trombosis); si además hay dificultad para respirar o dolor torácico, llame de inmediato al 144. Además, haga que se examine médicamente la retención de agua si aparece de nuevo, persiste durante más tiempo, aumenta o le limita en la vida cotidiana. Las hinchazones recurrentes o poco claras deben consultarse con la médica de cabecera o en cardiología, para que se puedan evaluar el corazón, los riñones y las venas.

Preguntas frecuentes
- ¿Son las piernas hinchadas siempre una señal de alarma?
- No. A menudo se deben a causas inofensivas como estar mucho tiempo sentado, de pie o el calor. Si las hinchazones persisten, aumentan o se acompañan de molestias, es conveniente una valoración médica.
- ¿Qué ayuda en el día a día contra la hinchazón?
- El movimiento, elevar las piernas y alternar entre estar sentado y caminar favorecen el drenaje. En caso de insuficiencia venosa o linfática, pueden ser útiles las medidas de drenaje recomendadas por el médico.
- ¿Qué pruebas se pueden esperar?
- Frecuentemente incluyen una exploración física, una medición de la presión arterial, un ECG, un análisis de sangre y una ecografía de las venas o del corazón — según la causa sospechada.
¿No está seguro de si debe acudir al médico ni a quién? Describa sus molestias — encontraremos la consulta adecuada cerca de usted.
