Cuando una próstata agrandada benigna obstruye el flujo urinario de tal manera que los medicamentos ya no son suficientes, una operación puede despejar el camino nuevamente: el tejido prostático excedente se extrae —generalmente a través de la uretra, sin incisión externa—. Debe distinguirse de la operación por cáncer de próstata, que se realiza de manera diferente; aquí nos referimos a la intervención frecuente por agrandamiento benigno.
Ámbitos de aplicación típicos
- Chorro urinario débil y sensación de vaciado incompleto
- Necesidad frecuente de orinar, especialmente por la noche
- Infecciones urinarias recurrentes o cálculos vesicales por orina residual
- Retención urinaria —la vejiga ya no se puede vaciar—
- Molestias a pesar de haber agotado el tratamiento con medicamentos
Así transcurre
- 1Previamente, el urólogo o la uróloga evalúa mediante medición del chorro urinario, ecografía y análisis de sangre si una operación tiene sentido y cuál; también se comentan alternativas y procedimientos más nuevos.
- 2La intervención clásica se realiza con anestesia raquídea o general a través de la uretra: con una óptica fina se extrae desde el interior el tejido que obstruye —dependiendo de la clínica, con asa eléctrica o láser—.
- 3En caso de próstata muy grande puede elegirse otro acceso; el método adecuado depende del tamaño, las enfermedades concomitantes y sus prioridades.
- 4Después de la intervención, una sonda vesical lava la vejiga durante uno a tres días, hasta que la orina esté clara.
- 5Generalmente permanecerá entre dos y cuatro noches en el hospital; el tejido extraído se examina en el laboratorio.
Así debe prepararse
- Comente a tiempo con el urólogo o uróloga y el médico o médica de cabecera los medicamentos anticoagulantes —a menudo deben suspenderse temporalmente—.
- Una infección urinaria se trata antes de la operación; comunique ardor o fiebre antes de la fecha prevista.
- Acuda en ayunas según las indicaciones del equipo de anestesia.
- Planifique entre dos y cuatro noches de hospitalización y un período de reposo posterior.
Efectos secundarios y riesgos
- Sangre en la orina y necesidad frecuente y ardiente de orinar durante los primeros días o semanas —esto forma parte de la cicatrización normal—.
- En la mayoría de los procedimientos, la eyaculación pasa posteriormente de manera permanente a la vejiga (orgasmo seco) —generalmente sin consecuencias para la sensación, pero importante en caso de deseo de tener hijos—.
- Raramente infecciones urinarias, hemorragias posteriores o necesidad temporal de nueva sonda.
- Raramente incontinencia persistente; la capacidad de erección se mantiene generalmente con los procedimientos habituales.
- Con los años puede volver a crecer tejido y raramente ser necesaria una nueva intervención.
Beba abundante líquido durante las primeras semanas para que la vejiga se lave bien, y evite durante aproximadamente cuatro a seis semanas levantar objetos pesados, andar en bicicleta, hacer esfuerzos durante la evacuación intestinal y viajes largos. Orina ligeramente sanguinolenta, ardor ocasional y necesidad frecuente de orinar son normales durante la fase de cicatrización y mejoran progresivamente. Comuníquese rápidamente si la orina se vuelve muy sanguinolenta o contiene coágulos, si aparece fiebre o escalofríos, o si de repente ya no puede orinar en absoluto —esto último es una emergencia—. En el control de seguimiento, el urólogo o la uróloga conversará también con usted sobre el resultado de laboratorio del tejido extraído.

Costes y seguro
La operación por agrandamiento benigno de próstata es, cuando existe indicación médica, una prestación del seguro básico, incluida la estancia hospitalaria en la división general; la franquicia y el copago se aplican como es habitual. La derivación se realiza a través del médico o médica de cabecera hacia el urólogo o uróloga. En el caso de algunos procedimientos más nuevos, conviene consultar previamente con la aseguradora sobre la cobertura de costos —sin garantía—.
Preguntas frecuentes
- ¿La operación de próstata es dolorosa?
- Durante la intervención no sentirá nada gracias a la anestesia. Después, el ardor al orinar y la necesidad de orinar son normales durante un tiempo —los dolores propiamente de la herida son leves en la intervención por la uretra—.
- ¿Cuánto tiempo necesitaré una sonda vesical?
- Generalmente solo de uno a tres días, hasta que la orina esté clara. La sonda se retira aún en el hospital, y solo irá a casa cuando la micción funcione nuevamente.
- ¿Tiene consecuencias la operación para la sexualidad?
- La capacidad de erección se mantiene generalmente con los procedimientos habituales. Sin embargo, muy frecuentemente la eyaculación pasa después a la vejiga en lugar de salir al exterior —esto es inofensivo, pero importante saberlo en caso de deseo de tener hijos—. Hable abiertamente del tema antes de la intervención.
- ¿Quedaré incontinente después de la operación?
- Una incontinencia persistente es rara en la operación por agrandamiento benigno. En cambio, una necesidad intensa y temporal de orinar durante las primeras semanas es normal y desaparece; el entrenamiento específico del suelo pélvico puede apoyar adicionalmente el control.
- ¿La operación protege contra el cáncer de próstata?
- No. Se extrae la parte interna de la glándula, que está agrandada benignamente; las partes externas permanecen. Por ello, siguen vigentes las consideraciones habituales de prevención con su médico o médica —pero el tejido extraído siempre se examina también en el laboratorio—.
- ¿Cuándo podré volver a trabajar?
- En actividades de oficina a menudo después de una a dos semanas, en trabajos físicos después de tres a cuatro semanas. Debe evitar levantar objetos pesados y andar en bicicleta durante cuatro a seis semanas —su urólogo o uróloga adaptará la recomendación a su evolución—.
