Casi todas las personas duermen mal alguna vez, pero cuando los problemas para conciliar el sueño o para mantenerlo persisten durante semanas, agotan la energía, el estado de ánimo y la concentración. Los trastornos del sueño son frecuentes y en la mayoría de los casos se pueden abordar bien cuando se llega al fondo de sus causas. A menudo detrás hay una mezcla de tensión, hábitos e influencias externas. Vale la pena hablar del tema pronto, antes de que se instale un círculo vicioso agobiante de cavilaciones e insomnio.
Posibles causas
Estrés y cavilaciones
Las preocupaciones, la tensión o un «carrusel de pensamientos» por la noche mantienen el cuerpo en modo vigilia y dificultan conciliar el sueño.
Hábitos de sueño desfavorables
Horarios irregulares, pantallas hasta tarde, cafeína o alcohol por la noche pueden alterar el ritmo natural del sueño.
Cargas emocionales
Los trastornos del sueño a menudo acompañan estados depresivos, ansiedad o agotamiento y mejoran cuando se tratan estos también.
Causas físicas
Dolores, apneas nocturnas, la tiroides o cambios hormonales también pueden afectar el sueño.

Pasos típicos en la consulta médica
- 1En la consulta se analiza cómo se desarrolla el sueño a lo largo del día y la noche; a menudo un pequeño diario del sueño ayuda a hacer visibles los patrones.
- 2Si es necesario, se consideran causas físicas como la tiroides, dolores o apneas nocturnas y se descartan mediante exploraciones sencillas.
- 3Conjuntamente se hablan hábitos que favorecen el sueño y, si tiene sentido, un asesoramiento específico o una terapia que ayude a recuperar un sueño saludable.
Qué puede hacer usted mismo
- Mantener horarios fijos para levantarse y acostarse, también los fines de semana, para que el cuerpo pueda adaptarse a un ritmo.
- Mantener el dormitorio fresco, oscuro y silencioso y utilizar la cama exclusivamente para dormir en la medida de lo posible.
- Por la noche reducir las pantallas, comidas pesadas, cafeína y alcohol y en su lugar cultivar un ritual tranquilo.
- Durante el día incorporar movimiento y luz natural; ambos favorecen un sueño nocturno profundo y reparador.
Es recomendable una consulta cuando los problemas de sueño persisten durante más de algunas semanas, usted se siente agotado durante el día o el sueño se convierte en una preocupación constante. También puede contactarnos si sospecha que detrás hay tensión o alguna carga emocional. Los profesionales competentes son su médico de cabecera, así como los especialistas en psiquiatría y psicoterapia.

Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas horas de sueño son realmente normales?
- La necesidad de sueño es individual y se sitúa, en la mayoría de los adultos, entre siete y nueve horas; algunas personas se arreglan con algo menos. Lo decisivo no es tanto el número de horas, sino la sensación de sentirse suficientemente descansado y capaz de rendir durante el día.
- ¿Son los somníferos una buena solución?
- Los hábitos que favorecen el sueño y el trabajo sobre las causas están en primer plano y tienen un efecto más duradero. Si un apoyo adicional tiene sentido se hablará individualmente con usted; no se recomienda una toma continuada por cuenta propia.
- ¿Qué puedo hacer cuando estoy despierto por la noche y no paro de darle vueltas a las cosas?
- Si permanece despierto durante mucho tiempo, levántese tranquilamente y haga algo relajante con luz tenue hasta que vuelva a tener sueño. Así el cuerpo no asocia la cama con estar despierto y cavilar.
¿No está seguro de si debe acudir al médico ni a quién? Describa sus molestias — encontraremos la consulta adecuada cerca de usted.
